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08/06/2008

EL CORPUS CRISTI por Diego Fernández Méndez

Altar de la capilla de Carmen perteneciente a la llamada casa de Samuel donde el sagrado corazón hace su primer descanso de la procesión de Corpus - Se abre en una nueva ventana



EL CORPUS CRISTI, UN BREVE RETAZO DE SU HISTORIA





ORIGEN

Dice el refrán popular:  Tres jueves hay en el año que relucen más que el sol, Jueves Santo, Corpus Christi y el jueves de la Ascensión. y al oficio.

Fue pues el Corpus hasta hace muy pocos años, que pasó a celebrarse en domingo,  una de esas fiestas de gran raigambre en el ser y sentir de los católicos. Sus antecedentes más lejanos los encontramos a fines del siglo XIII con el nacimiento en Lieja, Bélgica, de un Movimiento Eucarístico cuyo centro fue la Abadíade Cornillón fundada en 1124 por el Obispo Albero de Lieja. Este movimiento dio origen a varias costumbres eucarísticas, como por ejemplo la Exposición y Bendición con el Santísimo Sacramento, el uso de las campanillas durante la elevación en la Misa y la fiesta del Corpus Christi.

           Santa Juliana de Mont Cornillón, por aquellos años priora de la Abadía, fue la enviada de Dios para propiciar esta Fiesta. La santa nace en Retines cerca de Liège, Bélgica en 1193. Quedó huérfana muy pequeña y fue educada por las monjas Agustinas en Mont Cornillon. Cuando creció, hizo su profesión religiosa y más tarde fue superiora de su comunidad. Murió el 5 de abril de 1258, en la casa de las monjas Cistercienses en Fosses y fue enterrada en Villiers.

           Desde joven, Santa Juliana tuvo una gran veneración al Santísimo Sacramento. Y siempre anhelaba que se tuviera una fiesta especial en su honor. Este deseo se dice haber intensificado por una visión que tuvo de la Iglesia bajo la apariencia de luna llena con una mancha negra, que significaba la ausencia de esta solemnidad.

           Juliana comunicó estas apariciones a Mons. Roberto de Thorete, el entonces obispo de Lieja, también al docto Dominico Hugh, más tarde cardenal legado de los Países Bajos y a Jacques Pantaleón, en ese tiempo archidiácono de Lieja, más tarde Papa Urbano IV.

           El obispo Roberto se impresionó favorablemente y, como en ese tiempo los obispos tenían el derecho de ordenar fiestas para sus diócesis, invocó un sínodo en 1246 y ordenó que la celebración se tuviera el año entrante; al mismo tiempo el Papa ordenó, que un monje de nombre Juan escribiera el oficio para esa ocasión. El decreto está preservado en Binterim (Denkwürdigkeiten, V.I. 276), junto con algunas partes del oficio. Mons. Roberto no vivió para ver la realización de su orden, ya que murió el 16 de octubre de 1246, pero la fiesta se celebró por primera vez al año siguiente el jueves posterior a la fiesta de la Santísima Trinidad. Más tarde un obispo alemán conoció la costumbre y la extendió por toda la actual Alemania.

           El Papa Urbano IV, por aquél entonces, tenía la corte en Orvieto, un poco al norte de Roma. Muy cerca de esta localidad se encuentra Bolsena, donde en 1263 o 1264 se produjo el Milagro de Bolsena: un sacerdote que celebraba la Santa Misa tuvo dudas de que la Consagración fuera algo real. Al momento de partir la Sagrada Forma, vio salir de ella sangre de la que se fue empapando en seguida el corporal. La venerada reliquia fue llevada en procesión a Orvieto el 19 junio de 1264. Hoy se conservan los corporales -donde se apoya el cáliz y la patena durante la Misa en Orvieto, y también se puede ver la piedra del altar en Bolsena, manchada de sangre.

                    El Santo Padre movido por el prodigio, y a petición de varios obispos, hace que se extienda la fiesta del Corpus Christi a toda la Iglesia por medio de la bula "Transiturus" del 8 septiembre del mismo año, fijándola para el jueves después de la octava de Pentecostés y otorgando muchas indulgencias a todos los fieles que asistieran a la Santa Misa

           Luego, según algunos biógrafos, el Papa Urbano IV encargó un oficio -la liturgia de las horas- a San Buenaventura y a Santo Tomás de Aquino; cuando el Pontífice comenzó a leer en voz alta el oficio hecho por Santo Tomás, San Buenaventura fue rompiendo el suyo en pedazos.

           La muerte del Papa Urbano IV (el 2 de octubre de 1264), un poco después de la publicación del decreto, obstaculizó que se difundiera la fiesta. Pero el Papa Clemente V tomó el asunto en sus manos y, en el concilio general de Viena (1311), ordenó una vez más la adopción de esta fiesta. En 1317 se promulga una recopilación de leyes -por Juan XXII- y así se extiende la fiesta a toda la Iglesia.

           Ninguno de los decretos habla de la procesión con el Santísimo como un aspecto de la celebración. Sin embargo estas procesiones fueron dotadas de indulgencias por los Papas Martín V y Eugenio IV, y se hicieron bastante comunes a partir del siglo XIV.

La fiesta fue aceptada en Cologne en 1306; en Worms la adoptaron en 1315; en Strasburg en 1316. En Inglaterra fue introducida de Bélgica entre 1320 y 1325. En los Estados Unidos y en otros países la solemnidad se celebra el domingo después del domingo de la Santísima Trinidad.

           En la Iglesia griega la fiesta de Corpus Christi es conocida en los calendarios de los sirios, armenios, coptos, melquitas y los rutinios de Galicia, Calabria y Sicilia.

           Finalmente, el Concilio de Trento declara que muy piadosa y religiosamente fue introducida en la Iglesia de Dios la costumbre, que todos los años, determinado día festivo, se celebre este excelso y venerable sacramento con singular veneración y solemnidad; y reverente y honoríficamente sea llevado en procesión por las calles y lugares públicos. En esto los cristianos y cristianas atestiguan su gratitud y recuerdo por tan inefable y verdaderamente divino beneficio, por el que se hace nuevamente presente la victoria y triunfo de la muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

 

 

Como fiesta dedicada a solemnizar el Cuerpo y la Sangre de Cristo (también llamada Corpus Domini (Cuerpo del Señor), tiene como principal finalidad, tal como ya quedó dicho,  proclamar y aumentar la fe de la Iglesia Católica en Jesucristo presente en el Santísimo Sacramento. Su celebración en España tenia lugar el siguiente jueves al octavo domingo después del Domingo de Pascua (es decir, 60 días después del Domingo de Pascua; formalmente es el jueves que sigue al noveno domingo siguiente a la primera luna llena de primavera del hemisferio norte).

LA FIESTA EN PUERTO DE VEGA

En el caso concreto de Puerto de Vega cabe pensar que naciese a la par que la Cofradía del Santísimo Sacramento, de la que tenemos constancia que fue fundada en nuestra tierra en 1796[1], y aunque tardía con respecto a su inicio en otras parroquias, pues era de obligado cumplimiento su creación en las iglesias principales[2], fue la encargada, cuando menos a partir de esa fecha, de dar lucimiento y prestancia a todos los actos religiosos relacionados con las principales efemérides religiosas de nuestra villa, entre las que, como cabe pensar, se encontraba la gran festividad del Corpus Christi, por ello los cofrades recibían “Gracias, Indulgencias y Perdones”, y era costumbre que, además, de los actos del propio día del Corpus, al viernes siguiente a este: “arán los dchos. Cofrades una procesión con la mayor solemnidad en torno a la iglesia o como mejor les pareciese, y cada uno llevará su candela de cera encendida[3]”.

Es pues vieja la tradición del Corpus en este tierra de Puerto de Vega, y tiene el mismo raigambre que ella, la colocación de alfombras florales, en la actualidad también de sal, que sirven para magnifican aún más la efemérides, transformándose estos tapices en la mayor expresión de afecto y amor al Cuerpo y la Sangre de Cristo de sus habitantes.

Tras los festejos de la mañana (misa y procesión), en los que antiguamente salían a la calle todos los santos, acompañados y bajo palio, de la magnifica Custodia donada por los Lebrón en el siglo XVIII, y el Cáliz de oro regalado por Juan Pérez Villamil a la iglesia, tiene lugar en la tarde una muy bonita fiesta popular, que en años no muy lejanos remataba con una muy buena verbena.


[1] El libro de la Cofradía del Santísimo Sacramento comienza con la primera relación de Cofrades en el año de 1796 y remata en 1976. Ósea tuvo esta Cofradía nada menos que 186 años de existencia. Es muy posible que antes que este hubiera habido otro libro de la Cofradía, pues esta fue creada por el Papa Paulo III (1468-1549), durante los trabajos del Concilio de Trento, y era de obligado cumplimiento su constitución en todo el mundo cristiano.

[2] Había de ser instituida en todos las iglesias principales de todos los pueblos, villas y ciudades del orbe cristiano, así como en aquellas otras que se considerasen como tales

[3] Parte del documento de la Bula del Papa Paulo III a cerca del Santísimo Sacramento.



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